miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Que qué me pasa? No lo sé. Tampoco sé si quiero saberlo. Odio esta sensación, es superior a mi. Odio ese momento en el que es inevitable decir, no puedo más. 
Estoy cansada, de todo y de todos. Estoy cansada de que nadie me entienda, y lo que es peor, de no entenderme ni siquiera yo misma. 
Estoy cansada, de estar siempre para todos, y que nunca nadie este para mi. Es más, ni siquiera se dan cuenta, que no siempre puedo ser esa niña feliz a la que nada le afecta. Aunque no lo crean, tengo mis propios problemas, tengo sentimientos y un corazón que no está en su mejor momento, pero claro, eso a nadie le importa. 
Estoy cansada de fingir una felicidad que no existe, estoy cansa de dar consejos y no saber aplicármelos a mi misma. 
Estoy cansada de sentir, que no le importo a nadie. De ver como todo el mundo sigue su vida, y yo aquí, intentando seguir adelante, con una sonrisa pintada en la cara, que esconde mil lágrimas tras ella. 

sábado, 20 de octubre de 2012

Llega un punto en el que por mucho que lo intenten nadie te entiende. Tal vez, ni siquiera te entiendes tu misma, de hecho es así, no te entiendes. No sabes lo que quieres. No sabes el por qué de esas lágrimas o de ese enfado tonto que acabó en una bronca grave.
No sabes nada, no eres dueña de tus sentimientos, de hecho, parece que tu cabeza va por un lado, tu corazón por otro y eso a lo que todo el mundo llama sentimientos, por otro distinto. Cada uno por un lado, sin control. Y tú, mientras ahí, mirando a la nada, sintiendo mil cosas pero sin poder expresar ninguna. 
Miles de preguntas rondan tu mente, sin obtener respuesta alguna. Y lo peor es que sabes de sobra, que nunca, jamás obtendrás esa respuesta.
Y entonces es cuando te encierras en tu habitación, o tal vez sales a la calle, pero siempre sólo. Con unos cascos puesto, y escuchando esa canción. Justo esa, la que dice toda esas cosas que tu no eres capaz de expresar. 
La música, una vez más es ella la que está ahí. Y cuando más sientes esa comprensión, más te das cuenta de lo poco que te entienden esas personas que están en tu día a día. Te das cuenta que en realidad no te conocen. No saben nada de ti. 
Mientras tienes esos cascos puestos, todo está bien. No hay problemas sólo existís la música y tú. 
Pero no hay más remedio, llega ese momento en el que la canción acaba, en el que tienes que quitarte esos cascos. Vuelves a ser consciente de la realidad, la triste y dura realidad. Y con ella vuelven todas esas preguntas sin respuestas, todos esos problemas, toda esa incomprensión. 
Y así día tras día. Sin querer, se convierte en rutina. 
La triste rutina de una adolescente, una adolescente, que no sabe que clase de adolescencia es la que vivieron esas personas que dicen que es la mejor etapa de la vida.
Dicho esto, o ellos se equivocaban, o yo estoy haciendo algo mal con mi vida. 

jueves, 18 de octubre de 2012

ILM.

¿Que quiero evadirme del mundo?. Música.

¿Que quiero ser comprendida totalmente?. Música.

¿Que quiero recordar aquellos momentos acompañada? Música. 

¿Que me siento sola? Música. 

¿Que quiero reír? Música.

¿Que quiero saltar, gritar, divertirme? Música.

¿Que que quiero llorar,hasta desahogarme por completo? Música. 

¿Que quiero callar todos mis problemas? Música. 

¿Que quiero olvidarme de la realidad? Música. 

¿Que quiero sentirme yo misma? Música. 

¿Que quiero describir mis sentimientos? Música. 

¿Siempre? Música. 

martes, 28 de agosto de 2012

Antonio Puerta. 16.

Un año más sin ti. Otro más. Ya pueden pasar 5675645648 años, que aquí te seguiremos recordando, como la leyenda que eres. Como el hombre que nos hizo no rozar, si no tocar, la gloria. 
El hombre que nos hizo soñar en aquel Jueves de Feria. 
Ese hombre que corría por la banda sintiendo sus colores. Sintiendo el rojo y el blanco. 
Pero, de la gloria nos llevaste al peor de los infiernos. Aquella pesadilla de la que todos queriamos despertar, no solo la familia sevillista, sino Sevilla entera. 
Conseguiste hacer lo que nadie hizo, unir a los dos eternos rivales. Otra muestra más de tu grandeza. 
Ahora sé, que siempre jugamos con 12. Que cuando miramos al cielo del Pizjuan la estrella que más brilla eres tú. 
Gracias, Antonio. Gracias por llevar en tu pecho mi escudo.

lunes, 20 de agosto de 2012

Nunca es un adiós.

Decir adiós, una de las cosas que más odio. Llegar al final, despedirse hasta no saber  
cuando. Las despedidas, siempre he dicho que soy alérgica a ellas. No las soporto. Me 
superan. Siempre acabo llorando, pareceré tonta quizás, pero para mi es inevitable.
Esa impotencia de llegar al final, de saber que estás llegando y no poder hacer nada. Limitarte a dejar el tiempo pasar, por mucho que quieras detenerlo para siempre. 
Pero no, el tiempo es un tic-tac continuo en un reloj. Donde nadie puede hacer nada por detenerlo. Y todo va pasando. Es un ciclo sin fin. Se cierra un momento, se abre otro. Siempre igual.
Aún así, odio los finales, siempre he dicho que yo no quiero finales felices, simplemente no quiero finales.
Por eso, nunca digo adiós. Para mi siempre es un hasta luego. 

domingo, 19 de agosto de 2012


  I HATE DISTANCE I HATE DISTANCETE QUIEROI HATE DISTANCE  I HATE DISTANCE

miércoles, 15 de agosto de 2012

Adoles...¿Qué?

¿Adolescencia? Ah sí, eso que hace que tu vida sea una montaña rusa de sentimientos. Eso, que hace que llegues a perder el timón de ti mismo. Que no sepas lo que sientes. Que llores sin razón aparente y que te cueste sonreír. Adolescencia, eso a lo que de pequeños, al menos a mi, nos hacía ilusión llegar. No tenía prisa, pero me hacía ilusión. Y ahora ¿Qué?. Ahora la vivo, pero no la disfruto. Quizás porque no puedo. O quizás, porque no sé como hacerlo. Parece mentira, ahora, daría cualquier cosa por volver a aquel mundo en el que yo, era ajena a todo. Nada me importaba. Mi mayor problema, era no tener ese color para pintar aquel dibujo. O no poder ir a jugar al parque. Ojalá ahora todos mis problemas fueran esos. Pero no lo son.Ahora mis problemas son más graves. Ahora es cuando empiezo a darme cuenta de la realidad. Esa de la que todos hablan. La que todos dicen que es tan mala. Y doy fe de que lo es. Ahora, tengo muchos kilometros que día a día me separan de gente a la que quiero. Mucha gente. Y eso poco a poco hace daño, cada vez más. Ahora, me doy cuenta que los amigos no existen, que lo más parecido a ellos son los "compañeros temporales de la vida". Ahora, me doy cuenta, que no debo fiarme ni de mi sombra. Ahora, me doy cuenta de miles de cosas, muchas. Tantas, que no me daría tiempo a escribirlas aquí. Tampoco tendría espacio para nombrarlas a todas. Pero aún así, hay algo que tengo muy claro, si esto es la adolescencia, se puede ir por donde ha venido.