viernes, 5 de octubre de 2018

El ultimo te quiero.

Hoy te escribo a ti. 
Sí, a ti, que posiblemente, jamás lo leas. A ti, que ya no formas parte de ese nosotros. A ti, que has decido irte para siempre. 
Ya no hay más, porque así lo has querido tú. Porque has decido que tu camino y el mio deben separarse. 
Llegaste a mi un día cualquiera en el que esperaba de todo menos enamorarme, y te vas ahora, cuando más tuya me sentía. 
Te vas sin decir nada, ni siquiera adiós. Te vas como si jamás te hubiese importando nada de todo lo que hemos vivido. 
Desapareces sin dar mayor explicación, rompiéndome completamente. Todo ahora, justo ahora. Cuando era yo la que se despedía de esa coraza que tanto te costó romper.  Cuando te miraba pensado que eras la gran suerte de mi vida, que no eras perfecto, pero quizás esa imperfección te hacía especial para mi. 
Justo ahora. ¿Por qué? ¿Por qué así?. 
Una vez leí que cuando te rompe el corazón, duele tanto que de verdad se escuchan cada uno de los añicos en los que se convierte. ¿Y sabes qué? Quizás no los he escuchado, pero créeme que lo he sentido, he sentido como si me atravesasen de lado a lado, he sentido como cada una de tus palabras se clavaban muy dentro. Tan dentro que ahí siguen, haciendo daño cada minuto que pasa.
No logro entenderlo, de verdad que no. 
Dueles tanto que nada alivia. 
Te quería, te quiero. 
No puedo decir que te querré porque no debo. Porque debo poner punto y final a esto, tal y como tu quieres. 
Pero, te aseguro que no será fácil, tal vez para ti si lo sea. Al fin y al cabo, todo esto es decisión tuya. 
Has sido tú quien ha decidido ponerle fin a todo lo que hemos construido juntos, has sido tú quien ha dejado muchos besos por dar, muchos te quiero por decir y muchas cosas por vivir. 
Has sido tú quien me ha alejado de ti. 
Dime, donde queda ahora todo, dímelo. Dime como puedes hacer como si nada importase, dime de donde sacas esa frialdad, porque a estas alturas de la película, ojalá la tuviese yo también. 
Dime como lo haces para mirarme y no sentir nada de un día para otro, como olvidas tan rápido. Como lo dejas todo y consigues no mirar atrás. 
Jamás podrás llegar a imaginarte ni siquiera la mitad de lo que te he querido. Jamás. Y no sabes como duele. Como dueles. Cada minuto que pasa un poquito más. 
Ahora ya no hay un nosotros, ni un nuestro. No hay nada. 
Ahora solo queda un puñado de recuerdos, que ambos sabemos que con el tiempo se irán borrando. 
Ahora solo volvemos a ser dos desconocidos como aquel día en el que decidiste aparecer y quedarte. 
No diré que me arrepiento, porque te aseguro que no lo hago. He sido muy feliz a tu lado, mucho. Como nunca pensé que lo haría. Contigo he reído, he llorado y he llorado riendo. 
A tu lado he descubierto lo que es el amor, he aprendido a querer. 
Contigo he descubierto lo que es dejar de ser uno para ser dos. 
He sentido tanto, que asusta. 
Olvidarte no va a ser fácil. Al menos para mi. 
Pero tu lo has decido. 
Se feliz, muy feliz. 
Te quiero.

jueves, 30 de noviembre de 2017

1 + 1

Evitar lo inevitable, eso es lo que parece mi vida. Caer y levantarme ya no es tan fácil. Ya no. Después de tanto ya no puedo. 
Tenerlo todo y de pronto ¿que me queda? Nada. Todos lo momentos vividos carecen de valor, así, de la noche a la mañana. Otra vez.
Siempre lo mismo. Por lo que no quería, por lo que me resistí. 
Una vida compartida que parece que ya no lo es tanto, que los caminos se bifurcan una vez más. Que ya no nos echamos tan de menos. Que ya no somos imprescindibles. Que ya no somos. Ahora eres y soy. Ya no hay un nosotros, ya no somos uno. 

domingo, 6 de agosto de 2017

365.

Y llegaste. Llegaste cuando menos me lo esperaba, cuando ya no creía en nadie, en nada, en el amor.
Pero llegaste, sí. Llegaste para quedarte, para cambiarme la vida. Para mejorarme. Para quererme. 
Llegaste en el momento justo, en ese que dicen que no se busca, que precisamente por eso es el momento perfecto. 
Perfecto. Quizás esa es la palabra para describir mi  mundo desde que llegaste. Me cambiaste. 
Jamás nadie me había hecho sentir lo que tu provocas en mi. 
Cada minuto quiero más, más de ti, de tus besos, de tus abrazos, de tu mano entrelazada con la mia. Siempre quiero más. 
Mariposas. Yo que hasta entonces solo había sentido hambre.. pues fue llegar tú y oye, sigo teniendo hambre, pero de ti. 
365 formas de querernos, de odiarnos, y de volver a querernos aún más. Porque te aseguro que a quererte no me gana nadie. 
Llegaste, y de pronto sonreía por todo y por nada a la vez. Me buscaste y me encontraste (por suerte).
Te elegiría mil veces. A ti y a tus defectos, que te hacen perfecto. A ti y a tus arruguitas en la cara cuando me sonríes. A ti y a tus "vale" como contestación a un te quiero. 
A ti y a tu manera de quererme, de cuidarme, de estar. A ti, mi persona favorita en el mundo. 
365 (días), innumerables momentos. Y que bonito que en todos mis momentos bonitos este tú, que estemos los dos, juntos. 
Siempre. Cuanto miedo da esa palabra, pero es que, te quiero, y quiero que cada mañana al despertar siempre estés ahí. Quiero verte siempre conmigo. A mi lado. Riendo, llorando, besándome, acariciándome, cuidándome. Tú siempre.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Otra vez.

Volver a sentir de nuevo esas mariposas. Quizás es eso. Quizás hayan vuelto, y ya no recordaba lo que era eso. Tengo miedo, miedo de volver a lo mismo, de querer y no poder. De otra de desilusión. De volver a sentir como te rompes por dentro sin poder hacer nada, de volver a sufrir por alguien, otra vez, porque siempre es lo mismo. No sé si estoy preparada, creía que lo estaba, pero realmente, ahora, no lo sé. Es un cumulo de sensaciones que no tienen explicación, al menos una explicación lógica. Quiero. Quiero tenerte cerca, sentirte, tocarte, acariciarte, saber que esto es real. Que esta vez sí. 
Sin embargo, no puedo evitarlo, el recuerdo está ahí, el daño está hecho y yo no soy tan fuerte. 
Siempre me dicen que el que arriesga no tiene nada que perder, yo creo que sí, puedo perderte y no quiero. 
No sé lo que tienes, pero lo tienes, y eso me hace sentir débil, vulnerable otra vez. Y no, no quiero volver a aquello. Quiero sentir que esto es cosa de dos, y quiero sentirlo por mucho tiempo.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Quizá el problema realmente lo tengo yo, me encariñé con una piedra demasiado grande. Me acostumbre a ella, y vuelvo a tropezar cada vez que me la encuentro.
Quizá el problema sea mio, por perdonar lo imperdonable, por no ser capaz de decir que no, que esta vez ya era tarde.
¿Y al final qué? Siempre soy yo la que acaba deshecha. La que se traga ese nudo en la garganta una y otra vez, sin nadie que sepa apoyarme realmente.
Puse puntos suspensivos a una historia que hace mucho tiempo que terminó, quise dar demasiadas oportunidades a una persona que quizás no se merecía ni siquiera una.
Tal vez es eso, tal vez el mayor error de mi vida fue conocerte. Siempre he querido pensar que no, que después de tantas sonrisas no. Pero llegados a este punto, el numero de sonrisas queda muy pequeño al lado del numero de lágrimas.
Si tienes que irte vete, vete para siempre, déjame hacer mi vida, rehacerla. Pero no hagas como siempre, sí, esa costumbre tuya de volver cuando estoy a punto de olvidarte para siempre, de borrarte de mi vida.
Me dueles porque te quise, me duele que te vayas, me duele tener la necesidad de alejarme de ti para siempre, pero antes que tú, lo siento, pero estoy yo y necesito volver a ser la persona que tu conociste.
Sé feliz, pero déjame serlo a mi también, por favor.

domingo, 29 de junio de 2014

Estas rodeada de gente pero te sientes sola igualmente. Ya nadie te entiende. Ni siquiera tu misma. Todo sigue adelante menos tu. Sientes que todo te puede, que tu mundo se viene abajo y no hay nadie para sostenerte. Que ya nada va bien, que vives encarcelada en tu propia rutina y no tienes nada con lo que romperla.
Quienes pensabas que te conocian ni se dan cuenta que necesitas un abrazo, que no estas bien, porque ¿para que no? Total, al final tu siempres estarás para cuando te necesiten.
Tu vida es una mentira continua, en la que de cara al mundo eres feliz, siempre con esa sonrisa pintada en la cara, pero no es más que eso, una sonrisa pintada que al llegar a casa se borra con cada lágrima.
Porque en realidad, tu vida no es más que eso, una serie de tardes sin fin con miles de lágrimas. ¿Pero eso a quien le importa? A nadie. Quizás ese sea el problema.

jueves, 29 de agosto de 2013

Antonio Puerta. Eterno 16.

Seis años, se dice pronto eh. Pero no te imaginas lo largos que han sido para nosotros, nos hemos preguntado miles de veces el por qué, por qué así de repente. Por qué tú, el que iniciaste el sueño de todos los sevillistas aquel jueves de feria. 
Tú, el que nos hiciste ser grandes, tú, el que nos llevo a la gloria, tú Antonio. 
Aún recuerdo aquel partido como si estos seis años no hubieran pasado, aún recuerdo como te levantaste como solo un campeón como tú es capaz de hacer. Saliste de allí sin saber que estabas a punto de jugar el partido más importante de tu vida. 
Yo sé que tú sabes que todos estuvimos contigo, y cuando digo todos, no digo el sevillismo, digo Sevilla. Porque eres tan grande, que conseguiste unir al rojo y al verde. 
Tengo que decirte que hoy, seis años después soy incapaz de ver una imagen tuya sin que no caiga ni una sola lágrima por mi mejilla. 
¿Pero sabes lo que si podré hacer siempre? Podré decir con el mayor orgullo del mundo que yo vi correr a la zurda de diamantes por la banda del Sanchez Pizjuan, que yo pude verte marcar aquel gol que nos hizo llorar a todos, porque ese gol no lo pudo meter otro, no, tuviste que ser tú, canterano sevillista y de Nervión. 
Yo podré decir que vi el comienzo de la gran leyenda sevillana, del eterno 16.
Yo sé, que eres esa estrella que cada partido brilla más en el cielo del Pizjuan, que estás ahí en el tercer anillo animando a tu equipo como nadie. 
Gracias Antonio, gracias por hacernos grandes. Gracias Antonio, por tener la sangre del mismo color que la mia, roja y blanca. 
Gracias Antonio, por llevar en tu pecho mi escudo. 
Sevilla no te olvida. Eterno 16. 

sábado, 24 de agosto de 2013

"Cuando creemos tener todas las respuestas, de pronto, cambian todas las preguntas". 
Es justo eso, ni más ni menos. Y estoy cansada, cansada de no saber nunca que quiero realmente, que cuando parece que al fin lo sé todo cambia otra vez, todo da otro giro. Y ahí vuelvo a estar yo, perdida en mi propia vida una vez más. 
No sé que estoy haciendo mal, esa es otra pregunta sin repuesta. No sé que quiero. O tal vez me da miedo saberlo.
Estoy cansada de tantas preguntas sin respuesta, de derramar lágrimas sin sentido. Estoy harta de todo.
¿Por qué estos cambios que da la vida siempre son malos? ¿O por qué los malos siempre me tocan a mi? ¿Por qué?. Estoy cansada, muy cansada. 

sábado, 8 de junio de 2013

El cielo en la tierra.

¿Y a ti? ¿Y a ti que te puedo decir? Si eres el único y gran amor de mi vida. Si es verte y sentirme especial, si es mirarte y decir una y otra vez que no existe nada más bonito.
Que tengo la suerte de tenerte aunque sea en una mínima parte, que no sabes que orgullo es poder decir que te pertenezco y siempre lo haré, porque nuestro para siempre es verdadero. 
Todos dicen que tienes un color especial, se equivocan no es especial, es único, porque tú, Sevilla, eres única. 
Andar por tus calles es como pisar trozos de cielo con aroma a Azahar, un Azahar que se convierte en incienso para hacernos tocar la gloria con la punta de los dedos, o incluso más que eso. 
Un incienso que da paso, al colorido, al cante y al baile. 
Nuestra Sevilla, de la que todos presumimos, a la que todos mimamos, a la que todos queremos.
Tú, Sevilla, mi Sevilla, la del color especial. 
Sí, Sevilla, la que convierte penitencias, en glorias. Sevilla, de la que está enamorada hasta el Giraldillo. Sevilla, la de la Torre del Oro y el río grande. 
Sevilla, el cielo en la tierra. 

viernes, 17 de mayo de 2013

Parece mentira todo, siempre supe que la cosas cambiaban, pero nunca pensé que a esta velocidad. En pocos meses, todo ha cambiado, en todos los sentidos. Nada es lo que fue una vez. Bueno, me equivoco, ha cambiado todo menos yo, que sigo siendo la misma tonta que piensa que esto todavía tiene solución.
Siempre he dicho que los para siempre no existen, ahora más que nunca puedo decir que es esto es cierto. Puedo de decir, que hasta de la única persona que no me lo esperaba, ha roto ese para siempre. Otra más a la lista, a una interminable lista que cada vez se hace más y más larga.
Y después, se quejan de mi desconfianza hacia todo y todos. ¿Cómo quieren que confíe en los demás si al final de una forma u otra todos me fallan? ¿COMO?. Yo no puedo vivir con una de cal y otra de arena.
No puedo confiar en alguien que solo me quiere para esos buenos ratos, pero que cuando estoy mal, se va a buscar a otra para esos buenos ratos. 
No puedo confiar, en alguien que me dijo para siempre, y que ahora mismo posiblemente ni se acuerde de mi existencia. 
No puedo confiar, en esos 'yo estoy aquí', sin fundamento.
Ni siquiera puedo confiar en personas que conozco de siempre, ya no. 
Y así he llegado a lo que soy, una persona que se traga todos sus problemas, sin contarle nada a nadie. Mostrandole al mundo una felicidad que no existe. Una persona, con el autoestima por los suelos. Pero que aún así hace todo lo posible por subírselo a los demás, es todo muy irónico lo sé. 
No hay un día que no pase por mi cabeza, ese 'quiero empezar de cero donde nadie me conozca'. 
Yo antes no era así. Pero ahora soy esto, en lo que me han convertido. 
Puedo superar uno, dos, tres palos, de esos que te da la vida. Pero tantos no. 
Estoy harta de esos, 'tranquila, te entiendo'. No, no me entiendes ni lo más mínimo. Soy como un iceberg, nadie me ve entera realmente. Nadie me conoce completamente. Ni nadie lo hará. 
Estoy cansada, de todo y de todos. De que nadie me entienda. De que nadie se preocupe por mi. De que nadie este cuando realmente lo necesito. Y cuando digo nadie es NADIE.
¿Para qué se van a preocupar? Si al final, yo estaré ahí cuando me necesiten. Yo, la tonta de siempre, la que se repite una y otra vez, que no caiga en la misma trampa, que no tropiece en la piedra de siempre. Pero que al final, siempre acaba cayendo otra vez, y otra, y otra más. 
La que se promete una y otra vez buscar y encontrar la felicidad, pero nada. 
Yo, esa chica sencilla, que aunque no lo parezca, de vez en cuando necesita que le demuestren que aunque sea poco, le importa a alguien. 

martes, 23 de abril de 2013

IHD.

Hace un tiempo, vino a visitarme alguien, bueno, mejor dicho algo. Algo que desde entonces me complica la vida, pero que al mismo tiempo me la hace más 'fácil' por decirlo de alguna manera. ¿Sabes de qué hablo? ¿No? Hablo de la distancia.
Hasta hace poco más de un año, yo no sabía lo que significaba eso, por suerte. Sin embargo, ahora la sufro y no sabéis cuanto. No sabéis lo que es tener la necesidad de abrazar a alguien, y darte cuenta que está a miles de kilómetros de ti. Que por mucho que quieras es algo imposible. No tenéis ni idea, si nunca habéis pasado por esta situación.
¿Sabéis lo que es necesitar a una persona que está tras una pantalla?. Una de las situaciones más difíciles que he llegado a vivir.
¿Sabes lo que es vivir esperando ese día en el que por fin esa maldita distancia se rompa?. O lo que es peor, después de meses esperando, tener que volver a despedirte, hasta no saber cuando. 

jueves, 14 de marzo de 2013



Abrázame 











                                                                            y no me sueltes jamás.
¿Nunca has sentido esa sensación  Sí, esa no saber que te pasa. Sí, cuando intentas sonreír pero hay algo que te lo impide, y tú por mucho que lo intentas no consigues saber que es. 
Esa sensación de que te falta algo, en muchas ocasiones alguien. Que necesitas otra vez aquel abrazo. Otro más, pero esta vez para que no te suelte nunca más. 
Sabes que ahí está la clave, en esas personas. Aunque no lo quieres admitir, quieres aparentar una felicidad plena cunado no la hay, porque para haberla tienen que estar ahí esas personas, y no están, ni estarán en mucho tiempo. 
Te refugias en una canción, pero esa canción no hace más que traerte recuerdos a la memoria, que lo único que hacen es ponerte peor, sin embargo, tienes la necesidad de escucharla, porque esa canción es la única que te comprende, que te escucha. 
Cada verso, te recuerda a un momento, a una persona, a una sonrisa, a una mirada. Deseas vivir en aquel momento eternamente, congelar el tiempo, pero no puedes. ¿Y entonces qué? Otra lágrima más en otra noche en vela, otra más de una larga lista. 
¿Y esto quien lo sabe? Nadie. Porque nadie te comprende, nadie sabe lo difícil que puede llegar a ser esto. Más de lo que nunca imaginé. 

viernes, 11 de enero de 2013

¿Te has parado a pensar alguna vez en lo que es tu vida?. ¿En lo que eres tú?. ¿En lo que has cambiado?. Yo sí. 
A la primera pregunta sinceramente no sé si tengo respuesta. No sé que es mi vida. Quizá un completo caos.   Quizá debería cambiar mil cosas y no las cambio. ¿Soy feliz? A veces sí, a veces no. Como todo el mundo supongo ¿No?. 
Quizá a la segunda si que tenga una respuesta, puede que sea equivocada, tal vez los demás no me vean tal y como me veo yo. 
Soy una chica pequeña, pero que tiene grandes sueños. Sonrío siempre, aunque más de una vez esas sonrisas no son más que una mascara a muchas lágrimas. Muchas más de las permitidas. 
Soy esa chica, que ha aprendido a valorar las cosas mucho más que hace poco tiempo, más que a las cosas, a las personas. A esas personas de mi día a día. 
¿Sabes? Me he dado cuenta que es verdad eso que dicen que la vida son dos días. Y sinceramente no estoy dispuesta a malgastar ni un minuto más, ya he malgastado suficiente. 
He cambiado sí, mucho. Ya no soy aquella adolescente ajena a la realidad. Ahora me he dado cuenta de todo, quizá vivía mejor en la ignorancia, pero son las consecuencias de crecer. 

miércoles, 2 de enero de 2013

2012.

Un año más, un año menos. 
Quizá no haya sido mi mejor año, tampoco ha sido el peor. Han sido mil momentos que volvería a vivir una y otra vez. No te niego que también hay de ese tipo de momentos que me encantaría borrar para siempre de mi memoria, pero que no puedo por mucho que lo intente. 
Ha sido un año más de los del motón. De los que hay pocas cosas que destacar. 
¿Lo mejor? Ese viaje, con esas personas a las que quiero tanto. ¿Lo peor? Como ya he dicho antes, prefiero olvidar. 
En fin, un año más, un año menos. 


Feliz, 2013. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Que qué me pasa? No lo sé. Tampoco sé si quiero saberlo. Odio esta sensación, es superior a mi. Odio ese momento en el que es inevitable decir, no puedo más. 
Estoy cansada, de todo y de todos. Estoy cansada de que nadie me entienda, y lo que es peor, de no entenderme ni siquiera yo misma. 
Estoy cansada, de estar siempre para todos, y que nunca nadie este para mi. Es más, ni siquiera se dan cuenta, que no siempre puedo ser esa niña feliz a la que nada le afecta. Aunque no lo crean, tengo mis propios problemas, tengo sentimientos y un corazón que no está en su mejor momento, pero claro, eso a nadie le importa. 
Estoy cansada de fingir una felicidad que no existe, estoy cansa de dar consejos y no saber aplicármelos a mi misma. 
Estoy cansada de sentir, que no le importo a nadie. De ver como todo el mundo sigue su vida, y yo aquí, intentando seguir adelante, con una sonrisa pintada en la cara, que esconde mil lágrimas tras ella. 

sábado, 20 de octubre de 2012

Llega un punto en el que por mucho que lo intenten nadie te entiende. Tal vez, ni siquiera te entiendes tu misma, de hecho es así, no te entiendes. No sabes lo que quieres. No sabes el por qué de esas lágrimas o de ese enfado tonto que acabó en una bronca grave.
No sabes nada, no eres dueña de tus sentimientos, de hecho, parece que tu cabeza va por un lado, tu corazón por otro y eso a lo que todo el mundo llama sentimientos, por otro distinto. Cada uno por un lado, sin control. Y tú, mientras ahí, mirando a la nada, sintiendo mil cosas pero sin poder expresar ninguna. 
Miles de preguntas rondan tu mente, sin obtener respuesta alguna. Y lo peor es que sabes de sobra, que nunca, jamás obtendrás esa respuesta.
Y entonces es cuando te encierras en tu habitación, o tal vez sales a la calle, pero siempre sólo. Con unos cascos puesto, y escuchando esa canción. Justo esa, la que dice toda esas cosas que tu no eres capaz de expresar. 
La música, una vez más es ella la que está ahí. Y cuando más sientes esa comprensión, más te das cuenta de lo poco que te entienden esas personas que están en tu día a día. Te das cuenta que en realidad no te conocen. No saben nada de ti. 
Mientras tienes esos cascos puestos, todo está bien. No hay problemas sólo existís la música y tú. 
Pero no hay más remedio, llega ese momento en el que la canción acaba, en el que tienes que quitarte esos cascos. Vuelves a ser consciente de la realidad, la triste y dura realidad. Y con ella vuelven todas esas preguntas sin respuestas, todos esos problemas, toda esa incomprensión. 
Y así día tras día. Sin querer, se convierte en rutina. 
La triste rutina de una adolescente, una adolescente, que no sabe que clase de adolescencia es la que vivieron esas personas que dicen que es la mejor etapa de la vida.
Dicho esto, o ellos se equivocaban, o yo estoy haciendo algo mal con mi vida. 

jueves, 18 de octubre de 2012

ILM.

¿Que quiero evadirme del mundo?. Música.

¿Que quiero ser comprendida totalmente?. Música.

¿Que quiero recordar aquellos momentos acompañada? Música. 

¿Que me siento sola? Música. 

¿Que quiero reír? Música.

¿Que quiero saltar, gritar, divertirme? Música.

¿Que que quiero llorar,hasta desahogarme por completo? Música. 

¿Que quiero callar todos mis problemas? Música. 

¿Que quiero olvidarme de la realidad? Música. 

¿Que quiero sentirme yo misma? Música. 

¿Que quiero describir mis sentimientos? Música. 

¿Siempre? Música. 

martes, 28 de agosto de 2012

Antonio Puerta. 16.

Un año más sin ti. Otro más. Ya pueden pasar 5675645648 años, que aquí te seguiremos recordando, como la leyenda que eres. Como el hombre que nos hizo no rozar, si no tocar, la gloria. 
El hombre que nos hizo soñar en aquel Jueves de Feria. 
Ese hombre que corría por la banda sintiendo sus colores. Sintiendo el rojo y el blanco. 
Pero, de la gloria nos llevaste al peor de los infiernos. Aquella pesadilla de la que todos queriamos despertar, no solo la familia sevillista, sino Sevilla entera. 
Conseguiste hacer lo que nadie hizo, unir a los dos eternos rivales. Otra muestra más de tu grandeza. 
Ahora sé, que siempre jugamos con 12. Que cuando miramos al cielo del Pizjuan la estrella que más brilla eres tú. 
Gracias, Antonio. Gracias por llevar en tu pecho mi escudo.

lunes, 20 de agosto de 2012

Nunca es un adiós.

Decir adiós, una de las cosas que más odio. Llegar al final, despedirse hasta no saber  
cuando. Las despedidas, siempre he dicho que soy alérgica a ellas. No las soporto. Me 
superan. Siempre acabo llorando, pareceré tonta quizás, pero para mi es inevitable.
Esa impotencia de llegar al final, de saber que estás llegando y no poder hacer nada. Limitarte a dejar el tiempo pasar, por mucho que quieras detenerlo para siempre. 
Pero no, el tiempo es un tic-tac continuo en un reloj. Donde nadie puede hacer nada por detenerlo. Y todo va pasando. Es un ciclo sin fin. Se cierra un momento, se abre otro. Siempre igual.
Aún así, odio los finales, siempre he dicho que yo no quiero finales felices, simplemente no quiero finales.
Por eso, nunca digo adiós. Para mi siempre es un hasta luego.